La avería dura menos
Enterarse suele tardar más que arreglarlo. Una llamada recorta ese tramo a minutos, de madrugada o en festivo.
Un correo se lee por la mañana. Un mensaje se queda entre otros veinte. Una llamada se coge. Phone Alert llama a tu equipo, le cuenta en voz alta qué ha pasado y no para hasta que alguien confirma que se ha enterado.
Sin instalar nada en los móviles de tu equipo.
Así lo ve quien está de guardia
La mayoría de los sistemas dan por hecho que avisar es suficiente. Mandan el correo, escriben en el grupo, encienden una luz en un panel que a esa hora no mira nadie — y se quedan tranquilos. A la mañana siguiente la avería lleva seis horas y la conversación empieza por «¿pero no te llegó el aviso?».
Phone Alert cambia la pregunta: en vez de ¿lo mandamos?, responde ¿quién se enteró, a qué hora y qué hizo?
La diferencia entre avisar y que se enteren
No es una herramienta más para el equipo técnico. Es que la incidencia se atienda antes y que quede constancia de todo.
Enterarse suele tardar más que arreglarlo. Una llamada recorta ese tramo a minutos, de madrugada o en festivo.
A quién se llamó, quién descolgó, a qué hora y si confirmó. Se acabó el «yo no recibí nada».
Funciona con el teléfono que ya llevan encima. Sin app, sin cuenta y sin formación.
Defines el orden del turno y el aviso baja por la lista. O suenan todos a la vez.
Cada empresa tiene su lista de números permitidos. Ni un error puede llamar a donde no debe.
Varias empresas o delegaciones en el mismo servicio, sin verse entre ellas.
Todo el mundo ha cogido alguna vez el teléfono de madrugada, ha dicho «sí, sí» y se ha vuelto a dormir. Por eso el aviso pide algo más que descolgar: hay que marcar un código en el teclado.
Seis, nueve — y el aviso queda cerrado
No hay que cambiar de programa ni migrar nada. Tu CRM, tu ERP, tu sistema de tickets o el software a medida que te hicieron hace diez años: si sabe mandar un correo cuando pasa algo, sabe pedirnos una llamada. Lo conecta tu informático o tu proveedor en una tarde.
De tu programa al teléfono, sin cambiar nada de lo tuyo
Se conecta a lo que ya usas. No sustituye a tu CRM ni te obliga a llevar tus datos a otro sitio.
Si prefieres no tocar nada, cualquiera de tu equipo puede lanzar un aviso desde la web, escribiendo el texto y eligiendo a quién llamar.
Un aviso puede quedarse esperando a una fecha y una hora concretas, y cancelarse antes si ya no hace falta.
Mientras la llamada está en curso, el panel va contando qué pasa: marcando, sonando, contestada, confirmada. Y cuando termina, queda el historial.
El panel, con avisos de ejemplo
Un servidor caído o una sede sin conexión, sabido antes que por el cliente.
Una cámara que sube de temperatura o una máquina parada. Cada hora cuesta.
Localizar al de guardia sin ir llamando uno por uno.
Un corte de agua o una incidencia en el edificio, también a quien no lee correos.
Una revisión o un vencimiento, programado con antelación.
Localizar a varias personas a la vez, sin esperar a que miren el móvil.
Entra, escribe un aviso de prueba y escucha cómo suena antes de llamar a nadie.